jueves, 28 de mayo de 2026

 

ESCUCHA ACTIVA

Entre oír y escuchar hay una inmensidad, cuando la persona se siente escuchada con plena atención, ese instante se convierte en un momento de aceptación, y de apoyo, y el otro  tiene la sensación de que alguien le está dedicando su tiempo y se siente protagonista.

La escucha activa no solo permite captar las emociones de la otra persona, comprenderla y actuar en consecuencia, sino que también favorece el autoconocimiento y la exploración propia. Acompañar a un ser humano, es al fin y al cabo un acto de amor incondicional y de generosidad, pues a través de la escucha cedemos a nuestro acompañante, tiempo y espacio en nuestra mente y corazón, como si lo cobijáramos en nuestra casa interior.

Cuando escuchamos a una persona, no lo hacemos solo con la  mente, sino con todo nuestro cuerpo relacionándonos con ella desde el amor, y  con amor, observando el mensaje no verbal,  el tono de voz, el volumen, la velocidad del habla, las expresiones faciales y corporales. De esta forma, tendremos una visión más amplia del mensaje que nos quiere transmitir. La idea es tratar de ir más allá del mensaje superficial que nos transmite, y que por supuesto posee un gran poder terapéutico para ambos interlocutores. Esto es así puesto que permite al escuchado recorrer un camino  pleno de aceptación, generando un estado de calma. En el fondo, lo que deseamos es contagiarle ese estado de máxima vibración, así como nuestra escucha, para que se escuche a sí mismo, para que nuestras preguntas vibren en su  interior y provoquen su propia respuesta.

 

Krishnamurti decía que: “Solo si escuchamos podremos aprender, y escuchar es un acto de silencio; solo una mente serena, pero extraordinariamente activa puede aprender”.

 

Saber escuchar es todo un arte, que demuestra capacidad de empatía, profundidad intelectual, y comprensión. Quien escucha pone en ejercicio el sentido del oído. Quien atiende aplica el intelecto para comprender lo que oye. Pero la realidad cotidiana dice que se oye mucho, se escucha menos y se atiende poco.

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